Un abrazo en el cielo. In memoriam.

El 16 de junio de 2002, en la transmisión televisiva de la ceremonia de canonización del Padre Pío de Pietrelcina, quien hacía los comentarios era el padre Elías Cabodevilla Garde, sacerdote capuchino y fiel discípulo de la espiritualidad de San Pío. Para aquel entonces, el Padre Pío había ya entrado con mucha fuerza en la vida de mi familia, y seguimos la ceremonia con entusiasmo e ilusión. Me quedé, de forma inconsciente, con el nombre de quien hacía los comentarios en español, el Padre Elías.

Meses después, por motivos de unos exámenes en Pamplona, me alojé en una casa al lado de la Iglesia de Capuchinos de esa ciudad. Lógicamente, no me pareció casual, y me acercaba, en la víspera de las pruebas, a rezar allí. Vi rastros de mi amado santo, que para nosotros es como un tío querido, cercano y muy presente. En esa iglesia, hermosa por la madera que la recubre, entrando a la derecha, hay toda una zona enorme de confesionarios. Me acerqué a visitar y, para mi sorpresa, uno de ellos tenía el cartel con el nombre del confesor: Padre Elías Cabodevilla. La Providencia juega así, y el Padre Pío es experto en este tipo de guiños. Mi corazón dio un vuelco. En la aridez y la soledad de los exámenes que tenía que presentar, allí estaba, presente, acompañándome, el Padre Pío, y esta vez con alguien especial. 

Superando respetos humanos, me acerqué a saludar al Padre Elías, me presenté y compartí con él el amor al Padre Pío. El Padre Elías era un sacerdote capuchino discreto, que vivía con intensidad y profundidad la espiritualidad transmitida por este santo, y con la misma sencillez y cierta picardía la transmitía, al modo de los niños. Él es quien tradujo parte de su Epistolario, y es de las personas que conozco cercanas al santo que más conocía de forma experiencial su espiritualidad. En la mirada del Padre Elías se leía sufrimiento, siempre bien llevado. Tenía la certeza de que el sufrimiento le acercaba de una manera especial a San Pío, y por extensión, claro, a Jesús. Después de una animada conversación me invitó a su convento donde me permitió venerar una reliquia auténtica que él usaba en sus peregrinaciones a diversos lugares de Sudamérica. Aproveché para llevarme muchas novenas pasadas por esa reliquia para luego repartir a quien las necesitara. Aún hoy sigo haciéndolo, pues el Padre Pío permanece muy presente y con muchas ganas de repartir su gracia.

En otro viaje, esta vez con mi esposo, pudimos ir a comer con el Padre Elías. En esos días él pasaba muchos meses en San Giovanni Rotondo, casi medio año, y justo en esa ocasión, acababa de volver con una reliquia “fresca” que le había dado, antes de fallecer, un hermano de los ancianos de San Giovanni, de los que habían conocido al Santo. Tan reciente que aún no la había puesto en el soporte de cristal típico para estos objetos. Me vio tan entusiasmada al verla que no se lo pensó, y me dijo que… ¡me la dejaba llevar en el bolso el rato que nos íbamos a comer! Me pareció demasiado, pero acepté, ¡claro! El Padre Elías tenía estos golpes del espíritu. Más adelante nos mostró todos los volúmenes de la Positio, que son los documentos que se presentan en Roma para la canonización. Tenía un vínculo muy especial con el Padre Pío, y no dudaba, si el Espíritu Santo así se lo aconsejaba, en compartirlo con quien sabía lo iba a acoger con cariño y veneración.

Estos fueron los primeros encuentros, y luego la relación se fue fraguando, en la distancia, con otros acontecimientos, también hermosos, en los que siempre se unía el amor al Padre Pío y las ganas de darlo a conocer. Novenas, películas, libros, viajes… han conformado a lo largo de los años un conjunto de experiencias que no son meros recuerdos. 

Por eso, hoy, en el tercer día de su fallecimiento, he querido compartir estas vivencias que me embargan al conocer la noticia de su partida. Desde que lo supe, enseguida me conmovía la imagen del largo abrazo entre el Padre Elías y el Padre Pío. No le había conocido en persona, pero era un auténtico hijo espiritual suyo. Ahora, en el cielo, lo conocerá en plenitud y lo abrazará eternamente.

Gracias, Padre Elías, por tu testimonio. Descansa en paz, y guárdanos en tu corazón.

Georgina Trías

El tesoro del mundo

Hoy, 23 de abril, día del libro, de nuevo, la vida del neurocirujano Ben Carson, resulta inspiradora.
Uno de sus máximos afanes, a sus 62 años, es transmitir la importancia que puede tener la lectura en la vida de una persona. Él es un testimonio vivo de eso. Por eso, a través de su fundación, ha emprendido una auténtica cruzada para llenar Estados Unidos de salas de lectura, confortables y acogedoras.
En alguno de sus libros, podemos leer:

“Here is the treasure chest of the world – the public library, or a bookstore”.

“Aquí está el tesoro del mundo: la biblioteca pública, o una librería”.

Los beneficios de la lectura son inmensos.
¡Os comparto unos enlaces para motivarnos a leer!

http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20120613/54312096470/los-beneficios-de-la-lectura.html
http://www.taringa.net/posts/arte/5460305/Los-100-Beneficios-de-la-Lectura.html

¡Feliz lectura!

Georgina Trías
http://www.georginatrias.wordpress.com

La naturaleza siempre nos espera

Año tras año, día tras día, minuto a minuto, la naturaleza está ahí afuera, esperándonos pacientemente para sorprendernos.
Ya sea una hermosa nevada, un viento huracanado o una nueva floración, permanece, entregándose sin cesar.
Nosotros un año vemos muchos amaneceres y muchas floraciones, otro año sólo lluvias y nevadas, otro de repente llega el verano con su ardor, y ni hemos reparado en la primavera.
La naturaleza, que nunca es igual, es constante en su entrega, en su desarrollo, en su crecimiento. Resulta por ello un nítido espejo en el que reconocernos y encontrarnos. Su belleza, su fuerza y su renovación constante nos habla de nuestro propio ciclo vital.

No sorprende que quien la ha contemplado verdaderamente ya necesite poco más. El eco, el susurro de Dios que destila cada flor, cada brisa, cada bruma pueden alimentar toda una existencia.

Amar la naturaleza es amar a Dios, y amar a Dios es amarnos a nosotros mismos y a los demás.

Georgina Trías
http://www.georginatrias.wordpress.com

Más allá de lo escrito

Seguro que muchos de los que leen estas líneas han podido ver el primer Ángelus del Papa Francisco. Si no lo habéis hecho, sugiero lo veáis, pues vale la pena.

Todo indica que va a ser un Papa al que habrá que transcribir después de sus discursos, con todos los matices que añade a su discurso inicial. Al Papa Francisco le sobran los papeles. Tenía su texto preparado, pero su corazón, rebosante de gracia y de Espíritu Santo, no quiere quedar encorsetado en la letra. Se deshace en gestos y palabras llenos de sentido, humanidad y profundidad. Tiene la sencillez de los sabios. Ha empezado leyendo, pero enseguida ha comenzado a improvisar desde muy adentro para compartirnos su cotidianeidad, y contarnos que esta mañana estaba leyendo un libro de un cardenal – ¡y que no quería hacer propaganda! – en el que hablaba de la misericordia con gran belleza.
Espontáneo y profundo, nos cuenta y comparte con naturalidad su vida de hombre ungido.
Con la seguridad de 76 años al servicio de Jesús, se permite SER. Y ser implica dinamismo y docilidad a la acción de Dios, dejando, si procede, los papeles a un lado.
Continúa la alocución explicando una experiencia de vida: recién ordenado obispo, tuvo un hermoso encuentro con una mujer de 80 años, que quería confesarse. Y nos lo detalla para decirnos cosas como

“No lo olvidéis nunca: Dios no se cansa nunca de perdonarnos. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón.”

Lo que dice está lleno de expresividad porque es algo vivido. Sus palabras son asequibles, naturales y sobre todo, muy profundas.
Sus gestos, sus expresiones y su discurso conforman una unidad que apunta a lo esencial de nuestra fe, y que puede renovar muchos corazones en la sencillez y en la alegría.
¡Gracias, Papa Francisco!

Georgina Trías
http://www.georginatrias.wordpress.com

3 Papas en una foto

¡Mirad qué foto!

la foto (12)

A tiempo real

Resulta bastante excepcional ver la posibilidad que tenemos de estar viviendo a tiempo real el cónclave en el que saldrá elegido el nuevo Papa. Disponemos de tantos medios a nuestro alcance para estar vibrantes y orantes, que vale la pena zambullirse y vivir estos momentos con intensidad. La oración que hoy podemos hacer no es la misma de mañana, y la que dejemos de hacer se queda sin hacer…

Da igual si es la TV, los móviles, la radio, lo que tengamos cerca para que la Historia no nos viva sino que la vivamos y la moldeemos según el deseo del Corazón de Cristo. Y no sólo los medios de comunicación, sino que también, y sobre todo, muchas iglesias están especialmente abiertas, con adoraciones extraordinarias, para que nos acerquemos a pedir “un pastor según Tu Corazón”

Expectantes y emocionados, aguardamos con una renovada unión entre nosotros al nuevo Papa.

Georgina Trías
http://www.georginatrias.wrdpress.com

Oración de San Isidoro de Sevilla Pro Eligendo Papa

En las misas de los últimos días, estamos pidiendo “un pastor según el corazón de Jesús”. Añado esta oración que me acaba de llegar.

ORACION ADSUMUS

Aquí estamos, Señor, Espíritu Santo.
Aquí estamos, frenados por la inercia
del pecado, pero reunidos especialmente en tu nombre:
Ven a nosotros y permanece
con nosotros.
Dígnate penetrar en nuestro interior. Enséñanos lo que hemos de hacer,
por dónde debemos caminar,
y muéstranos lo que debemos practicar para que, con tu ayuda, sepamos agradarte en todo.
Sé tú el único inspirador y realizador
de nuestras decisiones.
Tú, el único que, con Dios Padre
y su Hijo, posees un nombre glorioso,
no permitas que quebrantemos la justicia.
Tú, que amas la suprema equidad, que la ignorancia no nos arrastre
al desacierto,
que el favoritismo no nos doblegue, que no nos corrompa la acepción de personas o de cargos.
Por el contrario, únenos eficazmente a ti, solo con el don de tu gracia,
para que seamos uno en ti,
y en nada nos desviemos de la verdad. Y, lo mismo que estamos reunidos
en tu nombre, así también, mantengamos en todo la justicia, moderados por la piedad,
para que hoy, nuestras opiniones en nada se aparten de ti,
y, en el futuro, obrando rectamente, consigamos los premios eternos. Amén.
San Isidoro

El acoso de Halloween

Por fin, esta noche, ha acabado Halloween. Nos han acosado en los centros comerciales y supermercados con toda la imaginería que se corresponde con esta fiesta que, si bien en un principio fue cristiana, ya nada tiene que ver con la Fiesta de Todos los Santos que celebramos hoy.

“La marea es fuerte”, nos decía una persona de la junta de propietarios de la comunidad en la que vivo, tanto es así que también aquí han decidido celebrarlo, disfrazando a los niños con los atuendos más inverosímiles, y dejándoles ir a pedir caramelos por las casas.

¿Truco o trato? La idea original es que si no das caramelos, harán algún tipo de broma en tu vivienda. En general, menos mal, los niños que vienen por nuestras casas, nada saben del origen de la fiesta y de las escalofriantes cosas que pasan en el mundo en esta noche. Te piden los caramelos, y si no tienes, se van a llamar a otra puerta.

La desinformación y el consumismo se han hecho con esta fiesta. Hace ya más de tres semanas que los supermercados y jugueterías están vendiendo artículos relacionados con el evento, y el público objetivo son los niños, primordialmente. En su inocencia. Lo que hagan los adultos esta noche prefiero no pensarlo, pero sí rezar y contrarrestar con la oración familiar cotidiana tanta inconsciencia, que deja rienda suelta al poder de la oscuridad.

Mis hijos, al menos, han podido entender por qué aquí no entran calabazas agujereadas, ni momias ni esqueletos. Les hemos contado que ésta es una fiesta de brujas, y que nosotros celebramos a los santos. Los que vencen la batalla contra las tinieblas, los seres de luz que llenan el mundo de amor y de paz. Y si alguno ha querido más explicación se la hemos dado:

– “Es lógico; tú, cuando rezas, ¿a quién llamas? ¿Con quién hablas?”

– “A Dios, a la Virgen, a los santos…”

– “Entonces, si celebras la fiesta de las brujas y muertos vivientes, ¿a quién estás llamando?”

Hemos detenido aquí la explicación porque empezaban a asustarse y a comprender a medias… Lo que ahora pensarán es ¡qué raro, que tanta gente lo celebre! Ellos saben muy bien que el mundo espiritual, aunque sea intangible, es muy real.

Otra manera de verlo es que sólo toman “chuches” y se disfrazan… no hacen nada malo. Seguramente que no, pero… ¿qué puede traer de bueno adoptar esta tradición que no nos pertenece? Ahora algunos son niños, pero crecerán, y con quince, con veinte, o más años, a lo mejor, por afán de diversión, se juega con el mundo ultraterreno, poniendo en peligro sus almas.

Sinceramente creo que no vale la pena. A nosotros nos toca ser creativos, y poner énfasis en la belleza que tiene la oración cristiana, en la capacidad que tiene de transformarnos y de protegernos de toda adversidad. Orando nos ponemos bajo el manto de la Virgen y su cálido abrazo nos sumerge en el amor de Dios. También las hermosas vidas de santos nos pueden conmover, y servir como faros luminosos. Sobre esto hay libros y películas estupendas, tanto para niños como para adultos. Es cuestión de dar un salto, buscarlas y verlas o leerlos.

Y cómo no, estos dos días, 1 y 2 de noviembre, son especialmente indicados para rezar por los difuntos de nuestras familias y por las almas del purgatorio, ávidas de nuestras oraciones para por fin contemplar a Nuestro Señor en plenitud. ¿Es que vamos a desaprovechar nuestra energía espiritual celebrando Halloween, y privando a tantas almas de nuestra oración?

Georgina Trías

http://www.georginatrias.wordpress.com

 

Cristianos en riesgo (II)

Sigo compartiendo reflexiones de tan rico retiro.

El Padre Jacques Philippe nos explicó que la fidelidad a la oración permite un trabajo en profundidad. Cuando oramos, algo pasa en nosotros en lo más profundo.

De esta fidelidad, se desprenden dos frutos:

1. El conocimiento de Dios: esto lo podíamos intuir, ¿verdad? Pero vale la pena tomar conciencia de que tener la oportunidad de conocer a Dios no es algo a despreciar…

2. El conocimiento de uno mismo:

A través de la oración descubrimos más profundamente quiénes somos, mi auténtica identidad: Hijo de Dios. Y entonces podemos orar de este modo: “Te doy gracias por la maravilla que soy, por el hijo de Dios que soy”. Descubro, en la oración, que en el fondo de mí hay una belleza extraordinaria.

Uno de los frutos de la oración es que puedo descubrir el amor único que Dios tiene por mí. Me ama con un amor único, y todos necesitamos sentirnos amados con un amor único; y lo hermoso es que al sentirme amado descubro también la forma única en que puedo amar y ser fecundo. No necesariamente de forma grandilocuente, sino las más de las veces sencilla y humildemente.

Toda persona, dijo, busca identidades, y al final nos agotamos de ser la madre perfecta, la mujer moderna y dinámica. Nos agotamos fabricando ese personaje. Puede que hayas hecho todos los esfuerzos por cumplir bien tu papel en la familia, en la sociedad, pero interiormente llega un momento en que dices: “Ya no sé quién soy”.

(…continuará…)

Georgina Trías

http://www.georginatrias.wordpress.com

Cristianos en riesgo

“Un cristiano que no reza, o que reza superficialmente, es un cristiano en peligro”. Ésta fue una de los primeras reflexiones que hizo Jacques Philippe, el pasado fin de semana, en unos ejercicios espirituales de día y medio, a los que acudimos más de 500 personas. Citaba con estas palabras a Juan Pablo II, que en la carta apostólica Novo Millenio Ineunte decía: “se equivoca quien piense que el común de los cristianos se puede conformar con una oración superficial, incapaz de llenar su vida. Especialmente ante tantos modos en que el mundo de hoy pone a prueba la fe, no sólo serían cristianos mediocres, sino « cristianos con riesgo »”

Y a raíz de esta observación, nos motivó en lo más profundo del alma a retomar esta vida de oración, de una forma profunda, pacífica y plena. Comparto aquí algunas de las reflexiones que hizo, e invito a los lectores que asistieron a este retiro, que también compartan lo que a ellos les llamó la atención.

Ya desde el principio nos advirtió que lo más importante es que cada uno tenga el deseo de renovarse en la oración. Y nos manifestó que no hay progreso espiritual, en el amor, sin la vida de oración. La oración nos hace entrar en la intimidad divina, a través de ella nos convertimos realmente en amigos de Dios. Es fuente de paz, de felicidad, y nos llena de confianza.

La oración es el secreto de un cristianismo vivo, que no teme el futuro, porque se renueva continuamente en la fuente divina.

Dijo que la comunidad cristiana, y por tanto también la familia -¡tomemos nota los padres!- debe ser ante todo Escuela de oración. De este modo fortalecemos nuestra fe y la de nuestros hijos.

Es indispensable, comentó, que encontremos en la oración la vida, la oración, la fuerza. Hay una llamada muy fuerte del Espíritu Santo para entrar en una vida de oración auténtica.

Y nos dio una serie de observaciones para animar a la vida de oración. No es fácil, y necesitamos una fuerte motivación. He aquí mis notas:

¿Por qué rezar? La primera razón no es una cuestión de utilitarismo. Primero es una llamada de Dios, luego nosotros nos limitamos a obedecer de forma sencilla y amante.

Si buscamos beneficio inmediato, podemos desanimarnos. Si rezamos porque estamos respondiendo generosamente a la llamada de Dios, “la cosa cambia”.

Dijo que Dios nos llama primero al encuentro con él. Claro que requiere algo de esfuerzo, pero… ¡es tal gracia el poder rezar, porque significa confiar a Dios toda nuestra vida. Es tan hermoso poder confiárselo todo a Dios como niños a su padre…

La oración, subrayó, nos permite llegar a toda persona, ya sea que nos separen kilómetros de distancia o, a veces, las amargas incomprensiones humanas.

No es una varita mágica – dijo – pero es la certeza de que puedo llegar a esta persona donde está, con su necesidad, etc… Para las madres, es un nuevo alumbramiento, ya no humano, sino espiritual. Y nos exhortó a agradecer a Dios que nos pide oración. No es un deber; es un regalo extraordinario.

La oración preserva en nuestra vida cierta dimensión de GRATUIDAD. Tendemos a estar continuamente pensando en términos de eficacia, de rendimiento, de estrés… Y si desaparece la oración estamos en actividad permanente; ya no sabemos estar gratuitamente unos con otros. La oración nos ayuda a desarrollar una CAPACIDAD DE ATENCIÓN hacia los demás. A través de ella desarrollamos una sensibilidad interior, para estar presentes con los demás. Y mejora la calidad de vida, pues es el fundamento del amor. Y aquí enlazó con lo que hacemos con nuestros HIJOS. Hacemos mucho por un hijo – dijo – pero sin calidad de presencia. Falta calidad de atención, una disponibilidad de corazón. Que nuestros hijos comprendan que LO ÚNICO IMPORTANTE ES ESTAR CONTIGO. Incluso aunque no sea mucho rato.

Dar a los hijos una presencia más que un servicio.

La vida de oración nos prepara para la vida futura, porque a través de ella educamos el corazón. Es lo que haremos en la eternidad, maravillarnos de la bondad divina, adorar, extasiarnos ante la belleza…

Concluyo aquí por hoy. Mañana contaré la meditación sobre los frutos de la fidelidad a la oración.

Georgina Trías

http://www.georginatrias.wordpress.com

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